TIPS PARA QUE TU PERRO/A CONSIGA ADAPTARSE EN SU NUEVO HOGAR
Los primeros meses tras la adopción son la base y la clave de nuestra relación y futura vida junto a nuestr@ compañer@ perrun@.
Es fácil caer en la ilusión de pensar que la relación de confianza será inmediata, pero la realidad es que la adaptación es un proceso que requiere tiempo, paciencia, comprensión, conocimientos y acompañamiento.
En los primeros meses surgen los primeros problemas, conflictos y dudas en nuestra convivencia que pueden marcar el resto de su vida con nosotr@s.
Un perr@ recién adoptad@ puede sentirse desorientad@, insegur@ o incluso mostrar reacciones y comportamientos inesperados. Esto no significa que algo vaya mal, sino que está aprendiendo a situarse en un mundo completamente nuevo. Por eso, para nosotras es fundamental vivir el proceso de adopción y adaptación acompañadas de una profesional especializada.
Recordemos que la preparación del entorno y de las personas involucradas es tan importante como la decisión de adoptar. La forma en la que afrontemos los primeros meses marcará la base de una convivencia feliz, una relación de confianza sana y, sobre todo, reducirá el riesgo de retorno, algo que genera un gran impacto negativo tanto en el perr@ como en la persona adoptante y la protectora.
LA REGLA DE LAS 3 ETAPAS (3 DÍAS, 3 SEMANAS, 3 MESES)
Esta regla nos ayuda a entender de manera sencilla los tiempos de adaptación del nuev@ compañer@ perrun@. Pero ¡ojo! esto no siempre se cumple, cada perro es único y sus necesidades también. Pueden darse casos en los que la adaptación se alargue durante muchos más meses, que sus niveles fisiológicos necesiten más tiempo para estabilizarse, o que necesite mucho más tiempo para confiar en su compañera humana. Por eso es importante contar con un acompañamiento profesional adecuado, para valorar cada etapa de forma correcta.
De forma genérica podemos distinguir las siguientes etapas durante la adaptación:
- Primeros 3 días:
El perr@ acaba de llegar. Todo es nuevo: olores, sonidos, rutinas, personas, comida, espacio. Puede mostrarse nervios@, no dormir, no querer comer, estar demasiado excitad@, o incluso esconderse.
Tu misión como persona de referencia es darle calma, convertirte en su lugar seguro y no exigirle nada. Deja que observe y que explore a su ritmo. Aprender que el hogar es un nuevo espacio seguro y que puede relajarse para empezar a disfrutar.
- Primeras 3 semanas:
Una vez pasada la fase inicial, empieza a relajarse… y con ello puede sacar a la luz su verdadera personalidad. Podemos observar miedos, inseguridades, o conductas que antes no había mostrado por estar en un estado de alerta e inseguro. En estos momentos muchas personas se sorprenden y comienzan las dudas. Contando con el acompañamiento profesional adecuado se empiezan a generar estrategias y herramientas necesarias para que la relación de confianza siga creciendo y poder darle al perr@ y a nosotras mismas el soporte que necesitamos.
- Primeros 3 meses:
Poco a poco, el perr@ empieza a sentirse en casa. Reconoce horarios, personas, espacios. Es ahora cuando la relación de confianza comienza a consolidarse si las etapas anteriores han ido bien y el proceso de adaptación se ha realizado de forma óptima. Tu misión como persona referente será seguir construyendo la relación de confianza con actividades compartidas, juegos, paseos tranquilos, siempre respetando sus ritmos y dejando que sea el perr@ quien marque sus límites.
SEÑALES DE ESTRÉS Y CÓMO ACOMPAÑAR AL PERR@
Es normal que aparezcan señales de estrés, forma parte de su comunicación y es su forma de poner límites, o comunicarnos que lo que está ocurriendo no le gusta o le genera estrés.
Cada perr@ es diferente y usa su propio repertorio, por ejemplo un perr@ usa el bostezo como señal de incomodidad y otro se relame.
Hay señales que muchos comparten, pero es importante prestar atención a la comunicación específica que emite tu compañer@ perrun@ para que sienta que le entiendes y que puede comunicarse contigo. Cuando esto falla es habitual que surjan nuevas formas de comunicación y escalen cada vez más pudiendo llegar a la agresión si su comunicación no se ha tenido en cuenta.
Algunas señales habituales son:
- Jadeos constantes sin haber hecho ejercicio.
- Bostezos nerviosos.
- Relamidos de la trufa o los labios.
- Quedarse estático, mirar de reojo (ojo de ballena)
- Apartar la cara o colocar el cuerpo de forma lateral.
- Tumbarse boca arriba sin estar relajado.
Cómo acompañar cuando detectamos estas señales:
- Ofrecer un espacio seguro donde pueda retirarse sin ser molestado.
- Reducir los estímulos innecesarios (visitas, ruidos, cambios constantes).
- No manipular o tocar al perro las primeras semanas de la adaptación, es importante que aprenda a confiar en nuestras manos.
- Nunca castigar, mejor prevenir.
- Acompañar sus emociones fijándonos en su comunicación.
Muchas de estas señales pueden tener otros significados. Por eso es fundamental contar con un profesional especializado que os acompañe para evitar conflictos innecesarios.
Recuerda que el estrés no es “malo” en sí mismo, es una respuesta natural y afectará diferente a individuos según sus experiencias previas y aprendizajes.
Lo importante es no prolongarlo ni intensificarlo con exigencias y estímulos innecesarios.
RUTINAS Y ACTIVIDADES QUE GENERAN CONFIANZA
Los perr@s encuentran paz en la previsibilidad. Saber qué pasará después les da seguridad.
Por eso las rutinas son clave en un proceso de adaptación.
- Horarios estables: intenta que la comida, los paseos y los momentos de descanso o sesiones de manipulación sigan un ritmo previsible. Mejor adaptándonos a su ciclo circadiano para aprovechar los momentos de energía y descanso propios de su especie.
- Paseos de calidad: más que cantidad, lo importante es que sean paseos tranquilos, en espacios amplios y sin ruidos, con tiempo para olfatear y explorar. Para ello las correas largas de 5-10 metros son muy útiles.
- Diversión: busca actividades sencillas que os conecten, como juegos de olfato y búsqueda de comida, sesiones de manipulación relajantes, o simplemente compartir un rato de sofá en silencio sin tocarle.
- Respeto a sus ritmos: dale espacio para decidir cuándo acercarse y cuándo alejarse, cuándo jugar y cuándo descansar. La confianza nace de la libertad, no de la imposición.
Un perr@ que siente que puede confiar en ti como su persona referente
encontrará más rápido la calma en su nuevo hogar.
PEDIR AYUDA PROFESIONAL
Cada perr@ es únic@ y cada persona también. Puede que en el proceso aparezcan dificultades: miedos intensos, conductas reactivas, problemas con otros animales o personas, o bloqueos. Todas estas situaciones provocan frustración e incertidumbre en la persona que acaba de adoptar.
Es importante contar con un acompañamiento profesional especializado en procesos de adopción, no es un lujo es una decisión responsable para:
- Interpretar las señales de tu compañer@ correctamente.
- Aprender herramientas y estrategias necesarias para vuestra vida junt@s.
- Acompañarte a gestionar tus emociones y expectativas.
- Prevenir los problemas que se puedan agravar y se conviertan en motivo de retorno.
Recuerda que pedir ayuda no significa que lo estés haciendo mal, significa que te importa hacerlo bien.
LA BUENA NOTICIA ¡NO ESTÁS SOLA!
El período de adaptación es la oportunidad de construir una relación de confianza sana, consciente, y sólida con tu compañer@ perrun@.
No estás sola en este proceso. Te acompañamos desde el principio para que disfrutes del proceso de adopción de forma responsable, segura y sin retorno.
Si vas a adoptar, te acompañamos durante todo el proceso, resolvemos las dudas del día a día y caminamos a tu lado para que vivas el proceso de adopción de manera consciente y responsable.