AMISTAD CANINA: ¿LOS PERR@S TIENEN AMIGOS O ES UN MITO HUMANO?

Llegamos al parque, vemos a nuestr@ compañer@ perrun@ correr moviendo la cola hacia otr@ perr@ y automáticamente decimos, con una sonrisa: «¡Mira, ha venido a ver a su amiguit@!».

A las humanas nos encanta humanizar (antropomorfizar) sus relaciones. Proyectamos en ellos nuestra forma de entender la amistad: compartir confidencias, lealtad eterna y abrazos. Pero, si nos ponemos las gafas de la etología, ¿tienen realmente «amigos» los perros?

La respuesta corta es sí, pero no como nosotras lo entendemos. Los perros no hacen grupos de WhatsApp ni se guardan rencor si un día no se saludan, pero sí desarrollan vínculos afiliativos muy profundos. Tienen preferencias claras, simpatías y, por supuesto, antipatías.

LA CIENCIA DE LA AFINIDAD CANINA

Los perros son animales profundamente sociales. Su supervivencia ancestral dependía de saber relacionarse y evitar conflictos.

Cuando decimos que un perro tiene un «amigo», a nivel biológico significa que ha encontrado a otro individuo con el que sus niveles de estrés (cortisol) bajan y sus niveles de oxitocina (la hormona del amor y el apego) suben. Cerca de ese perro, se sienten seguros.

¿Y cómo eligen a sus amistades? No se basan en la raza o el color, sino en la compatibilidad de caracteres:

  • El nivel de energía: Un abuelito de 10 años rara vez será «amigo íntimo» de un cachorro hiperactivo de 6 meses. Sus ritmos vitales chocan.
  • El estilo de juego: Esto es vital. Hay perros a los que les gusta jugar a perseguirse (galgos, podencos), otros prefieren la lucha libre cuerpo a cuerpo (molosos, boxers) y otros el juego de boca suave (retrievers). Dos perros con el mismo estilo de juego conectarán al instante.
  • El respeto por la proxémica: Como vimos en entradas anteriores, un buen amigo perruno es aquel que sabe leer las señales de calma del otro y respeta su «burbuja» de seguridad cuando pide espacio.

EL MITO DEL "PERRO SIMPÁTICO"

Aquí viene una de las creencias que más daño hace a nuestr@s compañer@s perrun@s: la obligación de saludar y llevarse bien con todos.

Imagina que vas paseando por el centro de tu ciudad y tu pareja te obliga a pararte, dar dos besos y abrazar a cada persona que os cruzáis. Acabarías agotada, enfadada y muy estresada. ¡Pues eso es exactamente lo que les pedimos a ell@s en el parque!

Es completamente normal (y sano) que un@ perr@ adult@ sea selectivo. La mayoría de l@s perr@s son simplemente «tolerantes» con el resto de su especie. No quieren jugar con tod@s, solo quieren olfatear un poco y seguir su camino. Tener 1 o 2 buen@s amig@s con l@s que jugar relajad@s es más que suficiente para una vida social plena.

¿CÓMO RECONOCER UN JUEGO SANO ENTRE AMIGOS?

A veces nos asustamos porque vemos a dos perros gruñir o morderse el cuello y pensamos que se están peleando, cuando en realidad están disfrutando muchísimo.

El juego sano entre dos amigos caninos tiene reglas claras:

  • El cambio de roles (Role Reversal): Ahora te persigo yo a ti, y luego tú me persigues a mí. Ahora yo estoy arriba en la lucha, y luego me dejo caer boca arriba para que tú «ganes». Si siempre persigue o aplasta el mismo, ya no es juego, es acoso (bullying).
  • Las pausas: Los buenos amigos aplican su propia Regla de los 3 segundos. Juegan a tope, se separan, se sacuden para liberar tensión, y vuelven a empezar.
  • Cuerpos «blandos»: Sus movimientos son exagerados, curvos y saltarines (como si fueran de goma). Si ves los cuerpos rígidos, tensión en la mandíbula o miradas fijas, el juego se está rompiendo.

RESPETA SUS DECISIONES SOCIALES

Nuestra mayor responsabilidad como compañeras humanas es respetar sus elecciones. Si tu compañer@ perrun@ se cruza de acera para no saludar a ese perro tan intenso del vecindario, no le fuerces. Te está diciendo «este no me cae bien, me genera inseguridad».
Y si tiene la suerte de tener un «mejor amigo» con el que su cuerpo se relaja, su cara se ablanda y hacen el tonto juntos… fomenta esos encuentros. Porque, aunque no se manden mensajes de texto, el amor y el respeto mutuo que sienten es tan real como el nuestro.

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