CONVIVIR CON MÁS DE UN@ PERR@: SIN MORIR EN EL INTENTO

Muchas de nosotras, al ver lo felices que somos con nuestro compañer@ perrun@, sentimos el impulso de ampliar la familia. Pensamos: «Le voy a traer un hermanit@ para que jueguen, así no estará solo cuando me vaya a trabajar».

La idea es preciosa, y convivir con una familia multiespecie es una de las experiencias más enriquecedoras que existen. Sin embargo, la realidad de tener dos (o más) perros en casa no es simplemente «el doble de mimos». Es el doble de gestión, de educación y de gestión emocional.

Para que la convivencia sea un éxito y tu salón no se convierta en un campo de batalla por el control del sofá, necesitamos cambiar nuestra perspectiva y aplicar algunas reglas de oro en la convivencia.

EL MITO DEL "PERRO TERAPEUTA"

El mayor error que podemos cometer es traer un segundo perr@ para solucionar los problemas del primero.

  • Si tu compañer@ perrun@ tiene ansiedad por separación, un nuev@ compañer@ no le quitará el miedo a que te vayas (incluso podría contagiarle la ansiedad al nuevo).
  • Si tu compañer@ es insegur@ o tiene dificultades de reacción, añadir un cachorro hiperactivo solo sumará estrés a su ya saturado sistema nervioso.

 

Un@ nuev@ compañer@ debe llegar a casa cuando el perr@ residente está equilibrado. El nuev@ perr@ viene a compartir una vida sana, no a hacer de psicólogo.

LA GESTIÓN DE RECURSOS: LA CLAVE DE LA PAZ

En el mundo canino, casi todos los conflictos en casa surgen por algo llamado «Protección de Recursos». Un recurso es cualquier cosa que tenga valor para ell@s: la comida, un juguete, el mejor sitio del sofá… o tú misma (sí, tu atención es su recurso más valioso).

Para evitar tensiones invisibles o peleas abiertas, la prevención es tu mejor aliada:

  • Comedores separados: Nunca les des de comer pegados. Incluso si no se pelean, comer uno al lado del otro genera una tensión (estrés) enorme, obligándoles a engullir por miedo a que el otro le robe. Dales de comer en habitaciones separadas o con una barrera visual.
  • Juguetes bajo supervisión: Si hay huesos recreativos o juguetes de masticación nuevos, supervísalos o sepáralos.
  • Gestión de tu afecto: Si estás acariciando a uno y el otro viene a meter el hocico para apartarlo, no le premies con caricias. Pídele amablemente que espere su turno. Tú repartes el afecto de forma equitativa, no el que empuja más fuerte.

EL DERECHO A LA INDIVIDUALIDAD

Solemos tratar a nuestros perros como si fueran un «pack indivisible». Les paseamos juntos, les bañamos el mismo día y duermen en la misma habitación.

Pero cada perr@ es un individuo único. Uno puede tener energía para correr por la montaña, y el otro preferir un paseo lento oliendo hierbecitas (especialmente si es senior, como vimos en entradas anteriores). Necesitan tiempo a solas contigo. Intenta hacer al menos un paseo al día a solas con cada uno. Esto no solo previene que se vuelvan hiperdependientes entre ellos, sino que fortalece tu relación individual con cada uno.

EL RESPETO A SUS LÍMITES (Y AL DESCANSO)

Especialmente cuando introducimos un cachorro o un perro joven en la casa de un perro adulto o senior, debemos ser las «abogadas» del mayor.

Es normal que jueguen, pero los perros adultos necesitan dormir muchas horas. Si el cachorro está acosando constantemente al adulto para jugar, mordiéndole las orejas mientras intenta dormir, tú debes intervenir. No dejes que el adulto tenga que llegar a gruñir o marcar para pedir espacio. Redirige al joven con un juguete de olfato o sepáralos para que el mayor pueda descansar en su zona segura.

TÚ ERES LA REFERENCIA DE CALMA

Convivir con varios perros requiere que tú seas el ancla emocional de la casa. Si hay un momento de tensión, un ladrido por el timbre o una sobreexcitación al llegar de la calle, tu trabajo no es gritar (eso solo echaría gasolina al fuego), sino pedir calma, bajar la energía y estructurar el entorno.
Cuando aprendemos a leer sus dinámicas y a respetar los tiempos y el espacio de cada uno, la manada fluye. Y verles dormir juntos, sintiéndose seguros el uno con el otro, es la mayor recompensa a todo ese trabajo de gestión.

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